Rompe Huevos gira alrededor del café de especialidad y del huevo. El resto es pausa bien equipada: madera cálida, luz limpia y un banco continuo que te acompaña mientras eliges, esperas, comes. En esa escena, MIBU sostiene el tiempo: fresno macizo curvado, respaldo cilíndrico que se agarra con naturalidad y un tapizado que amortigua el murmullo. Taburetes y sillas repiten el mismo lenguaje y ordenan el ritmo del local. Aquí el mobiliario no decora: hace sitio. Mesas compactas, cantos suaves, y una barra pensada para rotación rápida sin expulsar a quien quiere sentarse un rato.













